Compré una caja organizadora de cables blanca para el escritorio. Al usarla, mi regleta cabía dentro, pero tenía que abrir la tapa cada vez que enchufaba o desenchufaba algo.
Ese fue el principal motivo por el que no me resultó muy práctica: aunque la regleta cabía, enchufar y desenchufar requería el paso adicional de abrir la tapa, lo que hacía su uso menos cómodo.
Esta experiencia me hizo pensar que, al elegir una caja organizadora de cables, además de comprobar si cabe la regleta, conviene fijarse en la posición de los enchufes y en si es necesario abrir la tapa para enchufar y desenchufar en el día a día. Para quienes necesitan hacerlo con frecuencia, es un detalle que merece la pena considerar de antemano.